Es propio de todo seguidor de Dios ser profeta y, como tal, no puede dejar de decir, defender, aclarar y proclamar cual es el deseo, voluntad y finalidad que Dios quiere para el hombre. Máxime que en la actualidad y, de manera especial en nuestra Patria, se están decretando leyes que van en contra de la misma dignidad humana, de sus valores y fines. No se puede admitir que se denigre tanto el valor humano; ponerlo por debajo de la misma vida y realidad de los animales irracionales.
Aún cuando no se admitiera la existencia de Dios, como hay tantos que no lo admiten, basta observar la conducta de los mismos animales. ¿En qué lugar se ve o se ha visto que dos machos o dos hembras se unan o vivan como pareja y procreen? Y, en el cuidado de sus crías vemos que tanto el padre como la madre defienden hasta con su propia vida la de ellos.
Qué triste y que pena que se den leyes o decretos que autoricen a los padres a asesinar a sus hijos. De cualquier manera que se mire, es legalizar el homicidio o asesinato de un ser vivo, que aunque se diga que es un “producto”, tiene todo lo que se necesita para ser un niño (a), joven, adulto. Y, me pregunto: ¿es un “producto” de un acto animal, o de un acto (hecho) racional o irracional de humanos?
En lo que respecta a la legalización de que una pareja en unión legal de “personas” del mismo sexo tenga derecho a la posible adopción de un niño; ¿Quién hará las veces de mamá o de papá? ¿Serán los dos papás o los dos mamás? ¿las dos mamás o las dos papás? Siempre ha existido una relación muy personal e íntima del hombre o mujer hacia la madre. Nunca ha habido, un cordón umbilical que una a un hijo(a) con su padre. De ahí la relación natural y la expresión, también natural, cuando hay un accidente: decimos: “Hay mamá”, casi nunca se dice “hay papá”. Pasando al orden sobrenatural de la Creación encontramos, en la Sagrada Escritura, la narración de cómo DIOS creó, precisamente a un hombre y a una mujer (Gen.); para procrear y llenar la tierra y dominarla.
En este domingo tenemos la narración de la boda en Caná de Galilea. Con su presencia, el SEÑOR JESUS, bendice la unión de los novios.
En muchas partes de la SAGRADA ESCRITURA se hace mención de la figura del esposo y de la esposa. La manera tan hermosa cómo el CANTAR DE LOS CANTARES habla del amor del hombre y de la mujer, del esposo y de la esposa. La unión del SEÑOR con la Ciudad Santa de Jerusalem; de la unión santa de CRISTO con su Iglesia, etc.
Qué triste y que pena que el hombre insista en ir contra el verdadero sentido del amor, de la vida, de la verdad, de la injusticia, de la auténtica felicidad. ¿Porqué querer engañarse y engañar a los demás? ¿No el mismo Benito Juárez dijo: “El respeto al derecho ajeno es la paz”? Respeten, respetemos el derecho a la vida de los niños y la dignidad de la persona humana.
Humberto Santin L. Pbro.
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martes, 9 de febrero de 2010
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